Más allá del afecto incondicional de nuestros perros, estos son algunos de los beneficios emocionales y físicos, científicamente demostrados, de los que gozaremos si compartimos nuestra vida con un perro.

Vivir con un perro mejora nuestra forma física

Tener un perro favorece la actividad física y supone una razón para salir a la calle, abandonar la vida sedentaria, y dar varios paseos cotidianamente, especialmente si el perro precisa bastante ejercicio y te “anima” a practicar running o algún deporte canino con él.

Los perros son una fuente inagotable de afecto puro

Los animales de compañía no nos juzgan, nos brindan su afecto constante sin condiciones. Todos los días, durante toda su vida. Sin duda esta cualidad es una de los hechos más valorados por las personas que poseen mascotas. Su fidelidad, nobleza y afecto nos ayudan a evitar estados como el sentimiento de soledad o tristeza. Saber que se cuenta con un compañero constante nos estimula a ser más comunicativos, seguros y confiados, ya que somos la persona más importante del mundo para nuestro perro, por tanto, favorecen nuestro concepto de autoestima. Recordemos la célebre frase de Lionel Fisher a este respecto: “¿Cuándo fue la última vez que alguien se alegró tanto de verte, tan lleno de amor y afecto que literalmente corrieron a saludarte? Un perro lo hará por ti, diez, veinte, treinta veces al día.”

Los perros promueven nuestro sentido de la responsabilidad

La tenencia de un ser vivo que depende totalmente de nosotros, para todo, nos hace sentirnos útiles y responsables (los expertos apuntan que esto es especialmente importante si existen niños y jóvenes en el hogar). Tener una mascota es un compromiso para toda la vida, y por lo tanto, es una decisión que nunca se puede tomar a la ligera.

Los perros facilitan nuestras relaciones sociales

Es muy habitual que las personas que tenemos mascotas, interactuemos de una manera espontánea y natural con otras personas que están paseando ese momento a su perro, en el parque, o en la sala de espera de la consulta veterinaria, y compartamos nuestras experiencias y vivencias con ellos. Nuestro perro o gato es un tema de conversación perfecto para hacer nuevos amigos y tener un agradable círculo social.

Los perros nos ayudan a establecer rutinas

Compartir nuestra vida con un perro o un gato nos puede ayudar a estructurar nuestro propio tiempo, ya que establecer sus rutinas de alimentación y cuidados, paseo, higiene, ocio, vacaciones o deporte nos impulsa a seguir unas costumbres diarias, que son muy beneficiosas también para nuestro bienestar emocional.

Los perros contribuyen a reducir nuestro estrés

Un estudio de la American Heart Association (AHA) evidencia que las personas que sacan a pasear a su perro, consumen un 54% más de los niveles de energía que los que no tienen. Gracias a este ejercicio cotidiano, estas personas realizar gestos muy beneficiosos para prevenir enfermedades cardiovasculares y reducir el colesterol.